
"La felicidad es como una mariposa que cuando se le persigue siempre está fuera de nuestro alcance, pero si te sientas silenciosamente, puede posarse en ti".
Hoy me refugio en un libro para alimentar mis esperanzas. Aunque mis pensamientos no vayan de la mano con mis actos, creo que hay una puerta abierta esperando para entregar todo lo que siento y quiero hacer. Tan grande es el Amor de Dios y tan infinita su paciencia que a pesar de mi pereza y rebeldía Él me espera en calma; yo no dejo de pensar en Él cada día que pasa, pues me siento bendecida con cada milagro que deja descubrir su presencia por pequeño que éste sea... Sí, yo te amo y te doy gracias por regalarme mágicos momentos como el sonido de la lluvia que hoy envuelve mi alma.
Durante estos días en un estado de silencio y soledad que aquieta mi alma y no quiero abandonar, siento menos interés en el amor y en la espera de aquél que se adueñará de mis sueños, pues mirando con ligereza las actitudes de ciertas personas, veo con desánimo que es casi imposible alcanzar o recibir un sentimiento puro y transparente. Por lamentable que sea hay algo de razón en la frase de Shakespeare "El amor de los jóvenes no está en el corazón sino en los ojos". El temor de algunos a causa de la opinión de otros es más fuerte que la propia percepción de las cosas y ¡qué lástima! saber que la primera impresión será con frecuencia lo que determinará tus capacidades y todo lo que vales para el común de los jóvenes de tu edad... si hasta yo he caído en ello.
No soy la única que piensa todo ésto, ¿quién no ha recibido estos desplantes tan absurdos? así y todo me siento afortunada por vivir este tipo de experiencias; en caso contrario sería más ignorante que ahora, indiferente a la esencia que hay en cada uno, olvidando virtudes y acumulando críticas, es decir, un indolente más en esta sociedad.
Pero como dijo un amigo "la humildad es el mejor referente para enfrentar ciertas situaciones" y la paciencia será para mí un diamante en bruto que puliré sin cansancio y todo ello para ser feliz y ser agradable a los ojos del altísimo; aunque creo que he sido feliz pese a los dolores y las decepciones por esta imperfecta humanidad.
En fin, mientras la lluvia se suaviza y yo permanezco inmóbil en el calor de mi cama, con mi gata gorda ronroneándome; sé que mi amigui estará de acuerdo conmigo que así como Él me ama, esperaré paciente que ese alguien, donde quiera que esté por imperfecto que sea, me amará, quizás no en la misma medida pero si con el mismo fervor.
Soy Milúu, amiga de Magdhalena.





