Todo se tornó demasiado rápido ni siquiera se pudo asimilar bien, las emociones y los afectos son demasiados vulnerables, al paso veloz del tiempo siempre van quedándose atrás y por ello creo que después de tantas sentimientos juntos, de pasar de la euforia y efervescencia a la alegría infinita, de la sorpresa al dolor y la tristeza para caer en una confusión. Era obvio, que lo poco que quedaba de la semana se iba a ser difícil, entre el cerro de papeles apilados en mi escritorio y el hecho que revolvieron mis cosas, tuve que aceptar con resignación cuanta pregunta malintencionada acerca de mi ausencia a trabajar, pero eso en el fondo no era nada con lo que vendría después.
Pues la gran preocupación era la entrega de taller - como si lo supiera - fue un viernes devastador me descueraron esa es la palabra, no encontraron nada bueno en mi proyecto; fue como un balde de agua fría, mi profe guía se equivoco otra vez y feamente como siempre. Yo casi sin fuerzas sólo escuche en silencio, pues después de la perdida de mi amiga y con el lagrimal seco y el corazón hecho pedazos más el cansancio físico por el excesivo trabajo de oficina junto con las suspicacias y mala onda de los seres sin almas de mi pega… en ese momento todo era demasiado como para decir palabra alguna asenté con la cabeza a cada crítica que salió de la boca de mis profesores y al finalizar tomé mis cosas dignamente y me apresuré para no llegar tan atrasada al trabajo como para no generar comentarios.
Demasiado atormentada para trabajar pensé, me miré al espejo una lágrima corrió por mi mejilla y por un momento el tiempo se detuvo y yo me sentí caer rostro en tierra de la desesperación, nadie notó mi angustia ni tampoco mi tristeza, me limpié mi cara así como lo he hecho todo este maldito año “sumar y seguir” respiré profundo e hice tripas corazón y seguí trabajando, fue un día largo como muchos otros, pero como siempre cuando pasan estas cosas se resienten el alma y yo siento que ya no me quedan lágrimas que llorar ni corazón que aguante, y siento que en días como estos ni un chocolate me haría sentir mejor.
No sé que haré, pero como bien decía Scarlett O Hara en lo que el viento se llevó: “Lo pensaré mañana, pues si lo pienso hoy me volveré loca” La suerte está echada sólo queda esperar. Por mientras yo sólo quiero dormir para soñar distinto.





