¿Quién lo va creer?Si hay algo destacable del verano es la posibilidad de ver buenos recitales en tu ciudad, cosa que no es menor considerando lo centralizado de nuestro país, donde Santiago es Chile y nada llega a regiones. Sipo las grandes marcas de bebestibles se ponen y hacen nuestras vidas provincianas más interesantes y se agradece, pues ¡Viva la música y la cultura!
Yo ya no recuerdo cuantos recitales de Lucybell llevó en el cuerpo son demasiado creo - igual no importa, pues del producto nacional vigente son los que más me complacen después de los desaparecidos Los Tres y sus fieles sucesores Los Bunkers.
Y esta vez fue especial, pues nos juntamos con la flaca para ir al recital y camino a la playa recordamos con alegría las andazas adolescentes como fans de Lucybell, las fotos en el hotel con Claudio Valenzuela y la decepción de no poder acompañarlos a la disco por ser menores de edad, quizá como la canción ¿Quién lo va a creer? Pero de que la pasamos bien haciendo tonteras juntas de eso no hay duda.
Como bien dice Kurt nosotras teníamos el “espíritu adolescente” ese que ahora ya no se ve, ese espíritu lúdico infantil que te hace sonreír sin parar y ayudar al prójimo querer cambiar al mundo ser un puente de amor que no ve frontera y donde sin darte cuenta tus amigos van desde Arica a Punta Arenas, ahora tamos grandes nuestros amigos lejanos la mayoría son profesionales otros ya tienen familias.
Ahora todo es distinto nos vemos menos, hablamos del hoy y las problemáticas del ser grande poco queda de la efervescencia adolescente, no obstante la amistad trasciende al tiempo y existen aristas de la vida que aún nos unen y que no desaparecerán jamás.
Y mientras la multitud aplaude al compás - nos abrazamos, y cantamos con Claudio a una voz -


