
CUARESMA
Después de tanta turbulencia en estos meses yo decidí volver a mí, y retomar mi espiritualidad perdida, comenzando en Cuaresma. Tomarme las cosas en serio y hacer ayuno y penitencia, limpiar mi alma y renovar de corazón la alianza sellada hace años atrás – un tomar mi cruz y no mirar para atrás.
Llena de entusiasmo empecé ayunar por las mañanas, pero noté que era como fácil entonces para ponerle más color con gran fuerza y convicción procuré olvidar mi adicción por los chocolates e ignorar su existencia por este período hasta Pascua de Resurrección.
Iba como avión cumpliendo a cabalidad mis promesas, incluso estaba contenta por mi espíritu voluntarioso y lo miraba todo positivamente. Sin embargo, algo se me escapo si algo quedaba clarísimo de los cuarenta días de Jesús en el desierto era la “Tentación”, yo pensé inocentemente que a mi eso no me iba a afectar, pero fue hasta hoy que sentí la afrenta del “Mal espíritu” partir mi corazón cual daga punzante por la espalda.
Al principio vi la adversidad, pero pensé que el probar mi amor era necesario y el desprenderse de los malos afectos y desdichas del mundo era una prueba de fe. Después vino el abandono, desinterés de los míos y la falta de comprensión, tampoco me importo tanto era lo habitual, además nadie es profeta en su tierra – me dije. Así y todo con el corazón medio maltrecho seguí firme.
Los nervios me consumieron entre las preocupaciones y mi humanidad me traicionó, abandoné el interés por el buen comer, pues mi guata apenas me dejaba degustar algo rico, me consoló la idea de bajar de peso. Cansada y todo me inyecté vitaminas y mi entusiasmo por hacer las cosas bien no cesó, a pesar de los acontecimientos adversos por la salud de mi abuelito me mantuve firme en mi fe. Sin embargo, mi cuerpo sucumbió tanta cuestión ya no dormía bien, o mejor dicho no dormía los ánimos no eran mismos la tristeza era una carga pesada. Pues el Espíritu es animoso, pero la carne es débil y yo ya no dormía mi cuerpo menguaba mis ganas de ser fiel.
Con firmeza y una cara de terror como salida de Halloween y sintiéndome de la patada fui al doctor; Estrés obvio, insomnio inminente la solución: ¡Tabletas para dormir! – Que rabia me dio ¡A mí que me encanta dormir! Hasta dónde hemos llegado pensé… No obstante la doctora me encontró bien y eso me alegró para alguien con precaria salud eso es una gran noticia, mi alegría duro 45 minutos hasta llegar a mi casa un round oral y la apatía lo cubrió todo.
Sola y sin fuerzas por el ayuno yacía tirada en las sombras del Tibet con un dolor tan grande que sólo quien ama me podría entender, todo se hizo agua y lloré hasta que me cansé, luego minutos más tarde el calor de mi ángel me confortó y con un gran capuchino y un baño caliente mi cuerpo se estabilizó.
En el fondo uno se entristece porque es como si todos sin querer promueven el verte tropezar y aunque uno camina en la luz, éste es un camino que se recorre en solitario, es una opción personal de corazón.
De cara lavada salí al mundo de nuevo alegre incluso con mi dolor anterior, con ganas de superarme a pesar de mi pequeñez, pero esto no acaba el “malulo” quería dar su golpe de gracia (la guinda de la torta) y por una casualidad en la calle (por qué carajos? nunca me entero de lo importante por una vía formal) me entero que mis exámenes salieron malos, que tendré que retomar el tratamiento médico anterior volver a las drogas que me hacen mierda el estómago.
Dolió hasta la medula la noticia, no por lo farmacéutico del asunto, sino por ser un golpe bajo entre tantos, una estocada por la espalda un ardid del príncipe de las tinieblas para doblegar mi fe – me lo quiere quitar todo, pensé – lo más chistoso que a estas alturas yo no tengo nada. Imaginan mi rabia, pena en fin la mescolanza de sentimientos, sentí en mis huesos el sentido de la cuaresma y lo que significa ser fiel.
Ahora ya más serena y después de escribir estas líneas, ya no me importa el por qué de los acontecimientos ya me siento mejor, mi rebelión paso la rabia se esfumó en el fondo mi amor es más grande que cualquier cosa. Antes muerta que cambiar a Jesucristo, podré tomar drogas para la osteoporosis un año sin quieren, pero mi lealtad y amor no lo tendrán JAMÁS.