
¡Termine la wea! Disculpen la vulgaridad e idiosincrasia chilena, pero que puedo decir si por fin el plazo se cumplió y tuve que enfrentar a mi comisión evaluadora y dar mi examen de grado. Con el corazón roto y maltrecho por un cariño malo, con el duelo a cuestas por la perdida de mi abuelo, con las deudas hasta el cogote por la línea de crédito y con la preocupación por perder la chequera, resumiendo para variar en condiciones extremas como siempre y con tres horas de sueño en el cuerpo sin haber comido nada; me encontré dibujada frente al reflector (como en la canción de REM), sin previo ensayo sólo una que otra frase mental dando vuelta y me tire!!
Algo tembleque al principio e hilando frases ya repetidas en mi mente por meses di mi presentación, explique lo necesario para no ser aburrida lo intente y me sostuve de pie. No obstante, ante la ronda de preguntas sentí como el peso de estos últimos días caía sobre mi; debilitada hasta los huesos por el cansancio y con un sentimiento de desprotección atroz y la vulnerabilidad a flor de piel. La primera pregunta fue a MATAR, iba con mala intención y con un dejo de soberbia excesiva del interlocutor era como si la hubiera hecho para hacerme tropezar o humillarme, yo ante mi sorpresa y temor vacile por unos segundos ante la mirada atónita del único rostro gentil de la sala (mi amiga) Y fue en ese momento en que sentí la mala onda en que me dio toda la tonterytt y como siempre sentí la “afrenta” el “ardid”, el guante blanco que pego en mi mejilla y me despertó… De ahí en adelante todo cambio y como gata de espalda, me defendí ante cada cuestionamiento ponzoñoso con un aire sereno y de impavidez total respondí cada pregunta moderada e implacablemente, no parecía yo…jajaja
Después vino la espera al veredicto, el frío entre los pasillos el nerviosismo típico, la suerte ya estaba echada... Gracias a Dios todo fue suficiente y con un mezquino cinco logré vencer la burocracia de la Escuela de Diseño y cumplir con el requisito de superar las expectativas y generar un muy buen proyecto que mereciera el título de “Diseñador”.
No sé ni siquiera si me encuentro como feliz por tal osadía, (pues con semejante profesores si que es un logro salir) sólo sé que logre pagar mi deuda moral con mis padres y con ello mi liberación y la consigna de poder dormir tranquila por las noches sin presiones de terceros y con la convicción de saber que no tengo nada pendiente. A mis padres les queda el sonreir y ser felices a mi costa, pues yo por el momento lo único que deseo es DESCANSAR!!!




