
Sin querer queriendo este fue un fin de semana de puro vacile, yo no soy mujer de carretes a mil – aclaración salgo poco- pero cuando eso ocurre pucha que nos tiramos de cabeza al asunto del Entertaiment.
Empezamos unos pocos con una invitación casual en un céntrico local y a medida que la noche transcurría nos juntamos todos los amiguis, y métele baile, karaoke y conversaciones varias. Terminamos relativamente temprano y con la iniciativa de seguir la candela al otro día en el barrio.
Mi cuerpo y mi salud no quería nada conmigo pero los remedios caseros y eficaces de mi mamita, hicieron el milagro y estábamos listas para el vacile, los mismos de siempre “los cuatros fantásticos”: El cabro chico, la polvorita, el saltimbanqui y yo po la revoltosa, buscamos al quinto elemento pero tenía sin carga el celular y no hubo forma de contactarlo.
En fin, no hubo producción de mina linda, pa que! simplecitas no más - nada de mostrar piel ni exuberancias- sólo buena tela y efervescencia. Sin embargo, el cabro chico coqueto iba más producido que futbolista, el saltimbanqui sobrio como siempre y más posesivo que la “#$% no dejó mirar a nadie…jajajaj
Ya en el lugar una vista general un poco de música en vivo para amenizar y por consiguiente a lo que vinimos el baile, un aplauso bien merecido para los acompañantes que hicieron lo suyo y aguantaron heavy por dos horas seguidas sin parar el perreo, el movimiento de caderas y el vacile. Y también decir que no hay nada más genial que ir a bailar con los amiguis pues te meneas como quieres, le haces show y bailas como si nadie te estuviera viendo… Somos nosotros eso es lo que importa el resto desaparece.
Empezamos unos pocos con una invitación casual en un céntrico local y a medida que la noche transcurría nos juntamos todos los amiguis, y métele baile, karaoke y conversaciones varias. Terminamos relativamente temprano y con la iniciativa de seguir la candela al otro día en el barrio.
Mi cuerpo y mi salud no quería nada conmigo pero los remedios caseros y eficaces de mi mamita, hicieron el milagro y estábamos listas para el vacile, los mismos de siempre “los cuatros fantásticos”: El cabro chico, la polvorita, el saltimbanqui y yo po la revoltosa, buscamos al quinto elemento pero tenía sin carga el celular y no hubo forma de contactarlo.
En fin, no hubo producción de mina linda, pa que! simplecitas no más - nada de mostrar piel ni exuberancias- sólo buena tela y efervescencia. Sin embargo, el cabro chico coqueto iba más producido que futbolista, el saltimbanqui sobrio como siempre y más posesivo que la “#$% no dejó mirar a nadie…jajajaj
Ya en el lugar una vista general un poco de música en vivo para amenizar y por consiguiente a lo que vinimos el baile, un aplauso bien merecido para los acompañantes que hicieron lo suyo y aguantaron heavy por dos horas seguidas sin parar el perreo, el movimiento de caderas y el vacile. Y también decir que no hay nada más genial que ir a bailar con los amiguis pues te meneas como quieres, le haces show y bailas como si nadie te estuviera viendo… Somos nosotros eso es lo que importa el resto desaparece.
Y mientras ellos descansan sentados a lo lejos nosotras seguimos el zarandeo solas, y yo miro a mi alrededor y sonrío sin parar pues sin una gota de alcohol y totalmente lúcida puedo decir que en medio de un ambiente tan alborotado y masificado la esencia está en ser “único” y por eso yo ya no necesito más.






