The Princes
Después del segundo Amaretto Sour yo pensaba que en realidad fue una excelente opción salir a pesar de mi cansancio, que era agradable sentirse princesa por una noche y que el caballero en su elegante carruaje con alerón incluido y sonido envolvente viniera a mi encuentro y yo cual damisela medieval en vez de irme a la cama temprano me acicalará y perfumara para ir reluciente al baile.
No fue cita, pues nos conocemos de todo la vida y hemos compartido bastante etapas de esta mi humilde vida y la suya como para darle esa denominación. Sin embargo después de la “miscelánea” semana que tuve que dejo mucho que desear y mucho que olvidar. Su atención y consideración hizo que me sintiera halagada que me desatendiera de mi rol de “la súper amiga” que todo lo entiende, que es paciente y que todo lo soporta en pro de la amistad. Y apreciara esa cualidad de ser una mina normal y tener cotidianidades y preocupaciones básicas como que blusa te vas a poner y con que perfume vas a sorprender.
Con una luna preciosa reflejada en el mar y con la dulzura de Coldplay de fondo yo pensaba para mi que sería un fin de semana de cierre a mi extenuante verano carretero que mi cuerpo pide a gritos un descanso y más horas de sueño, dejamos las reuniones sociales, y las tertulias hasta el amanecer, los desayunos fraternos, y el baile; para proceder a replegarme en mi como un armadillo para poder continuar.
Y plafff!!! Una llamada perdida en mi celu y adivinen… tengo una agradable visita en mi casa el próximo fin de semana y yo que pensaba que ya no venía. Y para celebrar nos iremos de juerga de nuevo; en fin omitan todo el párrafo anterior pues el armadillo tendrá que esperar jajaja…
Pues como verán yo soy mina de “Alta Complejidad” no sale tan fácil desearlo y hacerlo realidad, pues aunque la mona se vista de Seda mona queda, aunque yo me crea que puedo dármela de gente tranquila y normal controlar mis tiempos y esas cosas, yo nací para andar acelerada y vivir en el caos y poco dormir y mucho soñar; para no preocuparme por el tiempo que regale sino de la sonrisa que me gane…
Y aunque me levante con el medio hachazo, pues si bien fueron sólo dos tragos la falta de cultura etílica como dijo mi acompañante no me favorece para nada. No obstante eso no fue impedimento para proseguir con la vida pues el cerro de hojas que me esperaba era magnánimo y el aseo de mi templo de paz es una constante categórica en mi vida actual.
En fin, una cosa es cierta aunque la princesa se engalane y salga por la noche por la mañana sigue siendo Cenicienta...