
El Lado Delictual
Después de varios meses de adaptación había logrado una notable tranquilidad y una metódica estabilidad emocional, que después de años me iniciaba en la enriquecedora experiencia de más que tener una casa el llegar a formar un “hogar” en concepto en forma - en fondo en todo - como te enseñan en la universidad; a tu manera y a tu medida como diría Frank en“my way”.
Estaba yo en ese disfrute de las pequeñas cosas y la valoración de lo doméstico - un vivir solo - conquistando el lograr dormir rico que es lo que me encanta, controlando mis tiempos, haciendo magia con las finanzas y los cuidados a las mascotas, etc…
Cuando así como en los cuentos gatito llega a la casa procede acostarse después de un arduo día de trabajo y de pronto en la madrugada siente un estruendo en el techo. Al principio la creencia que era un gato rikichi con su cuerpo de competidor de Sumo cayendo desde el gomero, era una posibilidad pero No! para nada, era el “formato de un delincuente habitual” caminando por mi techo queriendo entrar a robarme.
Acto seguido encender luces y con una frialdad tipo gansters mantener la calma y hacerle frente a la situación, hacer un par de llamadas telefónicas y ante su ya descubierta presencia guardar silencio, caminó por encima de mi cabeza (techo) y al parecer huyó, para posteriormente sigilosamente mirar desde la esquina.
Entre el cansancio y la precaución yo intenté dormir algo para luego tempranísimo por la mañana despertarme con el medio escándalo en mi puerta, golpes violentos de una señora preguntando sospechosamente por mi tibet, la encaré pesadamente y antes que yo dijera nada desapareció.
Después vinieron los retos y sermones de mi bella madre al teléfono por no haberle avisado, las reprimendas de mi señor padre y su falta de criterio para asimilar la situación en fin, una bolita de nieve que se transformó en avalancha donde nadie tuvo ni siquiera una pizca de empatía y sentido de la solidaridad.
Luego fue el señor Carabinero quien hizo que yo entrará en angustia, pues yo había tomado una actitud más bien contenida y después de oírlo hablar de la banda organizada de dicha vieja que había ido a tocar mi puerta y como adolescentes de su familia marcaban y desvalijaban casas completas yo caí en pánico, pues volverán -dijo-… si usted no toma medidas.
O sea, hasta allí llegó la tranquilidad y el buen dormir, vinieron los inconvenientes y los conflictos con mi familia, pues si hay algo que los caracteriza es la “flojera” tener que preocuparse o hacer cosas por otros que no estaban contempladas, uhhh prefiero evitar la fatiga!!
Bueno, estuve una semana con la angustia y la pasé pésimo, me colapsé heavy hardcore y las fechas se me juntaron y el recuerdo se volvió una constante dolorosa y hubo días que no valía ni un peso de la tristeza hecha miedo versus abandono, la cuaresma se me hizo pesada, la cruz también y la concentración se volvió cero y lamenté perder meses de avance por un descuido de dos semanas.
Así y todo resistí cual roca inmóvil frente al mar el imbate de la olas una tras otra y en soledad y cual desierto esperé la Pascua de mi Señor, porque llegué a la pasión hecha bolsa lamentando por mi suerte y sin nada que entregar, más que la debilidad de ser hijo errante por un mundo extraviado… Costó pucha que costó, pero en Él nada se pierde y llegó por fin el Domingo y la Resurrección, y dirán a los cuatro vientos: Muerte dónde quedó tu triunfo… El resucitó y nada es imposible para nosotros!!!
Después de varios meses de adaptación había logrado una notable tranquilidad y una metódica estabilidad emocional, que después de años me iniciaba en la enriquecedora experiencia de más que tener una casa el llegar a formar un “hogar” en concepto en forma - en fondo en todo - como te enseñan en la universidad; a tu manera y a tu medida como diría Frank en“my way”.
Estaba yo en ese disfrute de las pequeñas cosas y la valoración de lo doméstico - un vivir solo - conquistando el lograr dormir rico que es lo que me encanta, controlando mis tiempos, haciendo magia con las finanzas y los cuidados a las mascotas, etc…
Cuando así como en los cuentos gatito llega a la casa procede acostarse después de un arduo día de trabajo y de pronto en la madrugada siente un estruendo en el techo. Al principio la creencia que era un gato rikichi con su cuerpo de competidor de Sumo cayendo desde el gomero, era una posibilidad pero No! para nada, era el “formato de un delincuente habitual” caminando por mi techo queriendo entrar a robarme.
Acto seguido encender luces y con una frialdad tipo gansters mantener la calma y hacerle frente a la situación, hacer un par de llamadas telefónicas y ante su ya descubierta presencia guardar silencio, caminó por encima de mi cabeza (techo) y al parecer huyó, para posteriormente sigilosamente mirar desde la esquina.
Entre el cansancio y la precaución yo intenté dormir algo para luego tempranísimo por la mañana despertarme con el medio escándalo en mi puerta, golpes violentos de una señora preguntando sospechosamente por mi tibet, la encaré pesadamente y antes que yo dijera nada desapareció.
Después vinieron los retos y sermones de mi bella madre al teléfono por no haberle avisado, las reprimendas de mi señor padre y su falta de criterio para asimilar la situación en fin, una bolita de nieve que se transformó en avalancha donde nadie tuvo ni siquiera una pizca de empatía y sentido de la solidaridad.
Luego fue el señor Carabinero quien hizo que yo entrará en angustia, pues yo había tomado una actitud más bien contenida y después de oírlo hablar de la banda organizada de dicha vieja que había ido a tocar mi puerta y como adolescentes de su familia marcaban y desvalijaban casas completas yo caí en pánico, pues volverán -dijo-… si usted no toma medidas.
O sea, hasta allí llegó la tranquilidad y el buen dormir, vinieron los inconvenientes y los conflictos con mi familia, pues si hay algo que los caracteriza es la “flojera” tener que preocuparse o hacer cosas por otros que no estaban contempladas, uhhh prefiero evitar la fatiga!!
Bueno, estuve una semana con la angustia y la pasé pésimo, me colapsé heavy hardcore y las fechas se me juntaron y el recuerdo se volvió una constante dolorosa y hubo días que no valía ni un peso de la tristeza hecha miedo versus abandono, la cuaresma se me hizo pesada, la cruz también y la concentración se volvió cero y lamenté perder meses de avance por un descuido de dos semanas.
Así y todo resistí cual roca inmóvil frente al mar el imbate de la olas una tras otra y en soledad y cual desierto esperé la Pascua de mi Señor, porque llegué a la pasión hecha bolsa lamentando por mi suerte y sin nada que entregar, más que la debilidad de ser hijo errante por un mundo extraviado… Costó pucha que costó, pero en Él nada se pierde y llegó por fin el Domingo y la Resurrección, y dirán a los cuatro vientos: Muerte dónde quedó tu triunfo… El resucitó y nada es imposible para nosotros!!!

