lunes, enero 26, 2009

El Perdido Romanticismo Mágico

Ayer en un impulso de curiosidad por lo que esta de moda y ante el ruido que el libro y que la película han generado en el medio, vi “Crepúsculo” me imagino que como todas las películas basadas en un libro, peca al igual que muchas de no reflejar a cabalidad lo que el autor quiso ilustrar en un par de líneas.

La película tiene un filtro azulado permanente, sencilla en sus tomas y sin grandes sobresaltos en los efectos visuales que son más bien lúgubres haciéndole honor al género vampiresco. Lo destacable y que refleja los tiempos de hoy es que los vampiros nunca se vieron tan glamorosos; siendo igualado solo por Louise de Pointe du Lac (Brad Pitt en Entrevista con un vampiro) todos se ven altos, imponentes y bellos como salidos de un aviso publicitario de Calvin Klein y la estética visual de los personajes esta muy bien enfocada al nicho adolescente, considerando que Edward maneja un envidiable bólido a lo 007 y que su familia tiene una casa a lo Frank Lloyd en pleno Bosque. (Que ganas de ser vampiro...)

Olvidándonos de la forma, la película es buena sólo eso, quizás mi entusiasmo por el idealismo mágico de seres condenados a un destino que no eligieron y que los obliga a amar más ya de los límites de su razonable existencia, esta gastada para mí. Quizás entre tanto ir y venir descubrí que el amor de Shakespeare ya no se refleja por aquí, Julieta le tira un plato a Romeo por la cabeza y al final del día llama a su abogado para quitarle todo, como dice Calamaro, en su canción.

No sé… bienvenida realidad. Quizás deseamos siempre soñar con que el joven lindo y atormentado pero de buen corazón, se presentara un día y que a la luz de la luna reflejara su sombra en nuestro pórtico y en su lujoso carruaje nos llevara lejos a un mundo inimaginable lleno de amor hasta la eternidad, que lindo!

Yo en cambio, aún sueño pero he logrado obtener un poco de objetividad y bajar las revoluciones de la idealización ñoña que nuestro género suele cultivar a través de estereotipos imaginarios de amores tormentosos que terminan bien, por favor pregúntele a Shakespeare -todos mueren-. No siempre lo que queremos es lo que nos hace bien, o lo que nos hace bien es lo que tenemos, en fin.

Me encanta Edward y sus lindas palabras de amor sincero y romántico, sin embargo hoy por hoy lo que uno desearía es más cotidianidad en los sentimientos y menos ficción en los diálogos, para pasar a los silencios y suspiros que lo dicen todo en una realidad que no acompaña para nada, pero que mal que mal es lo real lo que se tiene y en lo que hay que vivir.

sábado, enero 24, 2009


Sueño de Verano

Después de la llegada de este año 2009, debo asumir que me ha costado mucho reponerme del cansancio del pasado año anterior. Después de casi tres años de puro trabajo intenso donde no he tenido un día de vacaciones, debo admitir que siento que las necesito, sin embargo no las tendré.

En Diciembre me tome diez días de vacaciones en los cuales sólo me dedique a estudiar todo lo que no estudie en el segundo semestre para en un esfuerzo magnánimo lograr pasar los exámenes finales con algo de sensatez y seguridad de conocimiento, lo hice y logré pasar bien todas mis asignaturas. Sin embargo llegue a la víspera de Navidad agotada y sin mucho entusiasmo, para que hablar del Año Nuevo en que cerca de la una estaba yo a puro bostezo.

Si el tema de la insulina a afectado mi devenir y mis fuerzas, me siento un poco oprimida ante la dieta y los fármacos que me traen debilucha y con poca vitalidad, ha sido duro ser constante y estricta en lo que uno hace y lo que se come, no se pueden hacer desarreglos y menos tirarse a la noche como antes, menos beber. Sinceramente tanto privarme de cosas ha hecho que desee más descansar y salir de vacaciones y hacer algo distinto, aunque pensando en mi año académico decidí cuerdamente abstraerme y guardar mis días para las pruebas y los exámenes venideros.

No obstante, que gratificante sería no hacer nada por unos días, dormir hasta tarde sin la preocupación laboral y el dinero – nada- dedicarme al arte, la danza en fin. Si porque unos se levantan, quedando desocupados y no ocupan el tiempo en nada bueno yo anhelo el preciado descanso para tener un tiempo para mí.

Por mientras intento sobrevivir al verano a pesar de mi fotofobia y disfrutar las tardecitas llegando temprano a la casita regando el jardín, visitando los amigos, las personas que han quedado botadas en el olvido por la U.

Ahora que lo pienso ni es tan malo el verano, que no compatibilice conmigo es otra cosa, sin embargo la envidiable brisa al atardecer preludia noches amigables en la que es más fácil conectarse con el universo y los deseos de esperanza sean más vehemente y por meses sientas positivamente que si habrán cosas mejores por venir… porque todo a tu alrededor es relajado, brillante y lleno de luz…

jueves, enero 22, 2009

Un día hace ene años atrás en un bajon de autoestima existencial un amigo muy querido me dijo para consolarme y hacerme saber lo importante que somos para los demás y lo mucho que valemos para Dios este cuento, por casualidad hoy lo encontré y me encantaría compartirlo.

Cuento Zen

Vengo, Maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto.

¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?El Maestro, sin mirarlo, le dijo:Cuánto lo siento muchacho, pero no puedo ayudarte.

Debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...Y haciendo una pausa agregóSi quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver mi problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.E...encantado, maestro -titubeó el joven-, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

Bien, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro.

Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió.Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con cierto interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros se daban la vuelta y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.


En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre; pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Al regresar a la casa del Maestro, entró en la habitación.Maestro -dijo- lo siento mucho, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-.

Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar el caballo y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.¿58 monedas? -exclamó el joven.Sí -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del Maestro a contarle lo sucedido.Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.