sábado, julio 31, 2010


Salmo 71

En ti, Señor, confio, que no quede decepcionado.

En tu justicia tú querrás defenderme,
inclina a mí tu oído y sálvame.

Sé para mi una roca de refugio,
una ciudad fortificada en que salve,
pues tú eres mi roca, mi fortaleza.

Líbrame, oh Dios, de la mano del impío,
de las garras del malvado y del violento,
pues tú eres, Señor mi esperanza,
y en ti he confiado desde mi juventud.

En ti me apoye desde mis primeros pasos,
tú me atrajiste desde el seno de mi madre,
y para ti va siempre mi alabanza.

Pero ahora para muchos soy un escándalo,
y sólo me quedas tú, mi amparo seguro.

Llena de tu alabanza está mi boca,
de tu esplendor, el día entero

No me despidas ahora que soy viejo,
no te alejes cuando mis fuerzas me abandonan.

Pues mis enemigos hablan contra mí y
los que esperan mi muerte haces sus planes.

Dicen "Dios lo ha abandonado; persíganlo y
agárrenlo, nadie lo ayudará".

Oh Dios, no te alejes de mi, Dios mío,
ven pronto a socorrerme.

Que queden humillados, cubiertos de vergüenza,
los que ponen asechanzas.

Que el insulto y la infamia envuelvan a los que
quieren mi desgracia.

Yo entonces, siempre en ti esperaré, y te
alabaré como no se hecho nunca.

Mi boca contará tus obras justas y
tu salvación a lo largo del día,
pues son más de lo que podría decir.

Ahondaré las hazañas del Señor,
recordaré tu justicia que es sólo tuya.

miércoles, julio 28, 2010

Anoche cuando dormía
(Antonio Machado)

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía soñé,
¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía soñé,
¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía soñé,
¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.

domingo, julio 25, 2010

Adivinen ayer casi al amanecer cuando el estudio de las afasias ya se consumía por el sueño, extrañamente encontré la famosa entrada misteriosa que había desaparecido; no se si es producto de mi torpeza digital o una burla del universo haciendo presente mi tan marcada tendencia a la melancolia y el hecho que no olvide ciertas cosas... Simplemente no lo sé... pero ya no tiene sentido borrarla porque es más que obvio que por algo aparecio... Al respecto mejor prefiero guardar silencio y dejar todo en mi corazón.
Presencia

Olvide por completo la última vez que escribí, me sumergí en mis quehaceres académicos y cambie la narrativa por el dibujo, una vez al mes el atril se llena de colores y los sentimientos se vuelven color para salir al mundo, es más íntimo y el registro es en papel viva la vieja escuela.

Pero hoy por una extraña recordé que por más que me llene de pensamientos aleatorios con respecto a muchos cuestionamientos mediáticos de mi vida, tú eres un cabo suelto. Me olvide - como pasa siempre- de soñar atardeceres de Van Gogh y cielos estrellados y hoy sucumbí a la realidad inminente de que los hechos pudieron más y vi que el tiempo paso irremediablemente y que tu recuerdo casi ya no persiste, dicen que no se puede perder algo que nunca se tuvo; sin embargo lo que es peor que yo perdí mis ganas de creer.

Perdí tú conexión espiritual y deje de buscar tus ojos entre la multitud, y de la pena pase a la rabia y de ella a la decepción para terminar en la desidia de guardar mis esperanzas en un cajón.

Pero hoy te extrañé no sé si fue el escenario casi subrealista de un prado de nubes por la mañana, o la debilidad que me genera el ambiente otoñal o el hecho que mi cansancio me supero, pero cualquier cosa que haya sido me hizo pensar que a pesar de todo lo anterior algo de mí aún espera por ti, negación y rebeldía duele admitirlo pero es así.


Me niego a esta condición pero mi fidelidad va más allá de lo categórico de los hechos, seguiré mirando el cielo raso de mi habitación mientras imagino tus ojos misteriosos viéndome con extrañeza cuando yo era invisible para todos.
9 de Mayo de 2010

domingo, julio 18, 2010


Atardecer
(Gabriela Mistral)

Siento mi corazón en la dulzura
fundirse como ceras:
son un óleo tardo
y no un vino mis venas,
y siento que mi vida se va huyendo
callada y dulce como la gacela

sábado, julio 17, 2010

jueves, julio 08, 2010