domingo, diciembre 19, 2010

Vi que todo había cambiado en mi exterior, sin embargo muy dentro aún están las mariposas de colores dibujadas por trazar de pincel los deseos imperiosos de atardeceres de Van Gogh y la pasión por la libertad.

jueves, diciembre 02, 2010

- Point Break -

Ayer mientras sostenía una conversación algo sensible, por un segundo tuve un poco de sentido propio y caí en una temida verdad. Debo decir que me cayó de la patada al punto que aún no asimilo, me duele demasiado… he trabajado mucho la negación estos años. Además este tipo de revelaciones son las que cambian tu vida, de pronto uno se asume perdido y hace cambios bruscos y dramáticos que calan en el corazón y la mente.

Si debo confesar que no es algo nuevo, todo el mundo me lo dijo siempre; y en su momento esas personas me amaban y lo mencionaron como una forma de iluminarme, pero yo en mi inocencia casi ilusa no pesqué no quise ¡¡Ay de mi rebeldía y obstinación innata!! Tan típico de mí, demasiado idealista y romántica para darse cuenta de que el mundo no es todo rosas.

Pensé que no tenía por qué ser así como en las películas el bueno siempre piensa cosas lindas y se mantiene firme pase lo que pase, como si el mal no lo acechara todo el tiempo. Una y otra vez yo quise probarme a mi misma que un comportamiento recurrente en el tiempo no tenía por qué ser un patrón, y nuevamente descubro que me equivoque hay cosas que se mantienen y que simplemente no van a cambiar y punto.

Y ¡sí! Me siento decepciona, porque como dijo mi profe Antropólogo se me han caído los paradigmas de mi vida social de una, no hay forma de recuperar un vestigio de veracidad, pues los hechos hablan por sí solos y empíricamente lo he comprobado y salta la pregunta desagradable pero asertiva ¿ahora qué se hace?

Y claro tengo una pena infinita, se siente como una resaca algo molesta y entre las preocupaciones de la Universidad y las novedades del trabajo me distraigo, intento recuperar las cosas que perdí en el proceso. Y paradojalmente me siento como esas típicas relaciones largas que terminan mal y al final de todo uno reflexiona que entre vuelta y vuelta perdió tiempo, dinero y salud jajaja… Y al pensar eso yo me mato de la risa.

Pero a estas altura eso ya ni siquiera es importante, porque el quiebre es evidente y yo con mi sentido optimista pienso que fue preciso que era necesario, que yo saliera de mi embelesamiento y empezara acordarme de que había otras cosas que me movían y que están dormidas por lo cual se vuelve imperioso reinventarse otra vez.

Y me brillan los ojos maldadosamente, porque muero por salir de mí –porque esto fue lo que necesitaba para que me diera la “indiada” como dice mi mamá- Y estoy esperando el momento para sacar la pasión a fuego y salir a construir algo nuevo y pienso en esa frase tan antigua pero siempre tan nueva que habla de la figura Cristo así: EL HACE NUEVAS TODAS LAS COSAS y es cierto en El nada se pierde y yo le creo porque si algo tiene esta pena de positivo es que me confirmo en su misión, en su amor y en mi fidelidad maltrecha pero intacta.