Es impresionante cuando ciertos acontecimientos de otros generan mucho ruido y movimiento en tu vida, desde que a mi amigo del trabajo le dio por casarse van más de dos años de eso. Su caso es ejemplo de perseverancia y amor, siempre quiso dar este paso lo anhelo y trabajo para ello todo este tiempo, es más nosotros hemos sido testigo de todo eso e incluso hemos fomentado esta unión como algo nuestro y digno de admiración fueron pareja todo un año como reyes de nuestro trabajo.
Entre vuelta y vuelta el tiempo paso y el gran día llego, el estaba preparadísimo para que hablar de la novia, pero a mi como que este universo matrimonial me pillo desprevenida total debo confesar que es algo desconocido para mi; desde la despedida de soltera pasando por las compras con lista en casa comercial y el famoso atuendo que me tiene al borde de la desesperación porque no tengo nada presentable para tan solemne celebración y estas últimas semanas se habla de otra cosa y ha pasado hacer una prioridad considerando que el evento es pasado mañana.
Si quizás mi tía tiene razón y es bueno ser parte de estos menesteres porque son parte de una etapa en la vida, que aunque me he esmerado en alejar hoy se hace muy presente invadiendo de forma sublime mi entorno cercano.
En el fondo sigo siendo ñoña y romántica a la medula y estas cosas igual como que te alegran el corazón porque te llenan de esperanza y de sentimientos elevados y por un momento en un mundo que corre en la informalidad el AMOR se vuelve visible y concreto, para los que aún creemos en el sagrado vínculo eso siempre seguirá siendo motivo de celebración, así que por consiguiente seguiré mi búsqueda incesante de un vestido.