Dicen que cuando uno es fiel ese sentimiento alcanza la plenitud y todo los aspectos de nuestra vida, y nos lleva por misteriosos caminos.
Han pasado años desde que yo conociese el grunge y me hiciera seguidora de Eddie Vedder y su grupo Pearl Jam. Desde allí me transfiguraría en el rock para ser un reflejo de un desenfado colectivo de una generación X que sólo deseaba ser autentico y buscar su propia identidad desde adentro del alma hacia fuera. La antitesis de las seudo tribus urbanoides de hoy en día que quieren encontrarse acicalando lo de su exterior para alcanzar o tener identidad en el interior. Nada más triste que la falta de convicciones en la vida; es fácil ver adolescentes mostrando un atuendo extrañamente frívolo y sin ninguna base o sentido claro de porque lo lleva o sustenta algo que lo hace paradojalmente igual al resto.
Pero esa lozanía de antaño aún se mantiene, difícilmente escucho rock todo el tiempo, ahora mis compromisos laborares y académicos dejan totalmente ausente mi pasión intima por mis ideales universales de querer ser un aporte desde mi “yo único” y amante de la música. Además, he entendido que en la libertad que yo misma he construido no necesito vestirme de negro o cualquier otro accesorio para saber que esto es lo que soy; por más que yo quisiese ser otra cosa los años se han manifestado y no hay como amarse en lo que uno es.
Ni Eddie a dejado Pearl Jam, ni yo mi fanatismo por su música, ya no somos los de antes pero muy dentro queda la llama que mueve a ser transfigurados en el tiempo en lo que muchos le temen y es la “madurez” la cual es opcional pero trae grandes obsequios a su haber.
Quise comprar el disco pero no fue posible, sin embargo gracias a la supremacía del Internet y el acceso ilimitado a bajar música hoy lo arme para mi, el primer disco solista de Eddie banda sonora de la película del mismo nombre “Into the Wild” dirigida por su amigo Sean Pean con el cual trabajo en la excelente película “Hombre muerto caminando” hace unos años atrás haciendo uno de los temas más lindos y melodiosos que podamos oír, sólo superado por “Man the Hours” de la película Big Fish de mi director favorito Tim Burton.
Una banda sonora suave, genuina y de sonidos nítidos como para escuchar en solitario manejando por la carretera o camino algún lugar por conocer. Nunca dejamos de aprender y siempre estamos buscando algo nuevo… como mi querido Eddie tan espacial y bajo perfil como para que a un ente como yo le agrade, así somos y lo que somos hablara por nosotros.
Han pasado años desde que yo conociese el grunge y me hiciera seguidora de Eddie Vedder y su grupo Pearl Jam. Desde allí me transfiguraría en el rock para ser un reflejo de un desenfado colectivo de una generación X que sólo deseaba ser autentico y buscar su propia identidad desde adentro del alma hacia fuera. La antitesis de las seudo tribus urbanoides de hoy en día que quieren encontrarse acicalando lo de su exterior para alcanzar o tener identidad en el interior. Nada más triste que la falta de convicciones en la vida; es fácil ver adolescentes mostrando un atuendo extrañamente frívolo y sin ninguna base o sentido claro de porque lo lleva o sustenta algo que lo hace paradojalmente igual al resto.
Pero esa lozanía de antaño aún se mantiene, difícilmente escucho rock todo el tiempo, ahora mis compromisos laborares y académicos dejan totalmente ausente mi pasión intima por mis ideales universales de querer ser un aporte desde mi “yo único” y amante de la música. Además, he entendido que en la libertad que yo misma he construido no necesito vestirme de negro o cualquier otro accesorio para saber que esto es lo que soy; por más que yo quisiese ser otra cosa los años se han manifestado y no hay como amarse en lo que uno es.Ni Eddie a dejado Pearl Jam, ni yo mi fanatismo por su música, ya no somos los de antes pero muy dentro queda la llama que mueve a ser transfigurados en el tiempo en lo que muchos le temen y es la “madurez” la cual es opcional pero trae grandes obsequios a su haber.
Quise comprar el disco pero no fue posible, sin embargo gracias a la supremacía del Internet y el acceso ilimitado a bajar música hoy lo arme para mi, el primer disco solista de Eddie banda sonora de la película del mismo nombre “Into the Wild” dirigida por su amigo Sean Pean con el cual trabajo en la excelente película “Hombre muerto caminando” hace unos años atrás haciendo uno de los temas más lindos y melodiosos que podamos oír, sólo superado por “Man the Hours” de la película Big Fish de mi director favorito Tim Burton.
Una banda sonora suave, genuina y de sonidos nítidos como para escuchar en solitario manejando por la carretera o camino algún lugar por conocer. Nunca dejamos de aprender y siempre estamos buscando algo nuevo… como mi querido Eddie tan espacial y bajo perfil como para que a un ente como yo le agrade, así somos y lo que somos hablara por nosotros.


